19 de octubre de 2005

La masacre


Hace algunos posts comenté que no valía la pena jugar en Caracas por eso de las trampas. No hay ningún sitio donde yo pueda decir que me siento seguro jugando. Pero hay que reconocer algo, algunos de esos antros son agradables, te atienden muy bien, tienen show de variedades y una comida excelente. ¿Entonces por que no ir de vez en cuando? Hay un sitio en especial que aunque los zapatos tienen todas las características de estar preparados para la trampa (totalmente negros, la pesa bloqueada, el zapato es mas alto que lo normal, etc.) nunca he percibido, en las veces que he jugado, que me hayan hecho trampa. Por lo que decidí que una o dos veces por semana pasaría por esos lados a comer sabroso y tal vez a jugar unas manos.

Otros amigos y conocidos se han hecho clientes asiduos del sitio, visitándolo casi a diario. Ninguno de ellos es jugador con ventaja (cuenta cartas), alguno que otro juega mas o menos estrategia básica, por lo que tienen todas las de perder.

Como sucede con estas cosas, pasó una semana donde ganaron mucho, así es el blackjack. Yo fui un par de veces la semana pasada, en una gané bastante y la segunda vez terminé empate, pero comí muy sabroso y vi un par de buenos show, uno de flamenco y otro de belly dancer.

El problema de ese lugar es que hay solo dos mesas, una de 20.000 a 200.000 y otra de 30.000 a 300.000. Un jugador con ventaja como yo puede ganar en mesas como esa unos 800.000 a 2.000.000 en unas 4 horas, pero puedo llegar a perder si la suerte no me acompaña unos 400.000.

En casinos medianos o grandes, siempre hay varias mesas abiertas, es probable que una mesa tenga condiciones muy malas para los jugadores pero esto no puede estar sucediendo en todas. Por lo que si veo que después de varios zapatos consecutivos contando cartas, no se presentan suficientes oportunidades para subir la apuesta, simplemente me cambio de mesa, busco otra que esté en mejores condiciones. En sitios como el descrito antes, solo hay la posibilidad de dejar de jugar, y esperar que otros pierdan y pierdan hasta que el zapato se componga.

Anoche, me cuentan, porque yo no fui, sucedió lo que tenía que pasar, todos esos jugadores que la semana pasada ganaron, perdieron lo que ganaron y mucho mas. Ellos que no cuentan, me comentaron que se daban cuenta de que la mesa no estaba favorable pero no tenían alternativas, que no podían irse a otra mesa, por que simplemente no hay otras, ellos se dieron cuenta que la mesa no tenia las condiciones, pero ellos mismos se pusieron la soga al cuello, intentando seguir jugando para “recuperarse” y perdieron cualquier cantidad.

“Lo de anoche fue una masacre…..” me comentaron, y yo pienso: “Eso fue un suicidio colectivo……….”

2 comentarios:

protheus dijo...

Apropiado el Guernica, de Picasso. Eso se llama "el niño que es llorón..."

Carlos dijo...

Por fin alguien la reconoció!

Saludos protheus!